¿De verdad crees que no quiero vender?
Hay mañanas que empiezan con un café y otras que empiezan con un mensaje de Idealista que te deja ojiplática. Resulta que un "usuario" ha informado al portal de que
esta agente no enseña la casa.
Pongamos los puntos sobre las íes.
Soy autónoma. Mis hijos comen, van a fútbol, a rugby, a esgrima y a escalada porque yo vendo pisos. Nos vamos de vacaciones porque yo vendo pisos. Partiendo de esa base, negarme a enseñar una propiedad sería, como poco, del género estúpido. ¿No creéis? Os cuento lo que ha pasado, porque la cronología es de traca:

Ayer por la tarde: Una "compañera" agente inmobiliaria de otra agencia me contacta para pedirme una visita para ese piso.
Mi respuesta (la de siempre, la honesta): Le explico que el piso está alquilado. Mientras el inquilino viva allí, él manda. Solo puedo entrar dos días a la semana, una hora cada día. Es decir, 4 visitas semanales como mucho.
El contexto: Entre que es un piso demandado (tengo lista de espera) y que venimos de Fallas y Semana Santa, esas visitas se han reducido a cero estos días.
Esta mañana: Me llega la notificación de Idealista.
Blanco y en botella. Parece que a la señora agente le sentó mal no tener el "pase VIP" inmediato y decidió intentar sabotear mi anuncio en el portal. Un consejo gratis: Respira y baja los humos. Querida compañera, ya me gustaría a mí poder meter a 8 personas en un día; ese piso estaría vendido desde la primera jornada. Pero mi trabajo no es solo vender, es gestionar personas y respetar los derechos de quien vive en la casa.
Vender un piso con inquilino se puede hacer, pero requiere ética y paciencia, algo que parece que no te enseñaron en tu oficina.
A mis clientes y a los que estáis en lista de espera: gracias por entender que detrás de un anuncio hay una gestión real, unos tiempos que respetar y una profesional que, os aseguro, es la primera interesada en abrir esa puerta.









